CALVO ZIGA ENTERRÓ A OAXACA EN SEMADAESO
Por: Arturo SORIANO

1ra. PARTE
El 27 de octubre de 2018, 70 organizaciones civiles le escribieron a Alejandro Murat y a su secretario José Luis Calvo Ziga una carta de una sola página: «Oaxaca está a punto de una emergencia sanitaria».
Tenían razón. Cuatro años después, el relleno de Zaachila sigue abierto, sin sanear, con 35 metros de basura y lixiviados en los pozos. Y la ley que debió evitarlo nunca se reglamentó.
I. El secretario que no reglamentó
Cuando Alejandro Murat crea la SEMAEDESO, le da a Calvo Ziga dos tareas por ley:
- Elaborar el Programa Estatal de Prevención y Gestión Integral de Residuos
- Reglamentar la Ley para la Prevención y Gestión Integral de Residuos Sólidos del Estado de Oaxaca, aprobada desde 2014.
Ninguna de las dos se hizo en tiempo.
Para 2018, Oaxaca era el único estado del sureste sin reglamento de residuos. Eso significa que no había criterios obligatorios para cierre de tiraderos, ni separación obligatoria, ni sanciones, ni fondo para infraestructura. Cada municipio hacía lo que podía.
Calvo Ziga prefirió la agenda de las energías. En su glosa del Segundo Informe ante diputados, habla de 2 mil millones de dólares en eólicos y de reforestaciones de 12 mil árboles en Hierve el Agua. De residuos, cero líneas.
II. Octubre de 2018: la carta que lo advirtió todo
El 18 de octubre de 2018, el municipio de Oaxaca de Juárez y 22 municipios metropolitanos se quedan sin dónde tirar 700 toneladas diarias. El relleno de Zaachila, en la agencia Vicente Guerrero, es tomado por pobladores cansados de 40 años de promesas.
El 27 de octubre, la red de 70 organizaciones – Colectivo de Organizaciones Ambientales de Oaxaca, entre ellas – manda una carta a:
- Alejandro Murat
- José Luis Calvo Ziga, SEMAEDESO
- Donato Casas, Secretario de Salud
Les piden tres cosas concretas:
- Declarar emergencia ambiental
- Reglamentar de inmediato la Ley de Residuos
- No dar «salidas políticas temporales» como llevarse la basura a otros municipios
La SEMAEDESO responde con una salida política temporal: autoriza que la basura de la capital se vaya al tiradero de Etla, luego a Zaachila de nuevo, sin plan de saneamiento.
III. El negocio de no cerrar
El relleno de Zaachila nunca tuvo geomembrana ni planta de tratamiento de lixiviados en forma. Operó como tiradero a cielo abierto controlado.
Con el cierre formal en 2022, el costo real apareció:
- Saneamiento estimado: más de 150 millones de pesos
- Pago mensual para llevar basura a Veracruz (traslado privado): 20 millones al mes durante 2023, según declaraciones del municipio de Oaxaca de Juárez
- 23 mil habitantes de la zona con pozos contaminados con metales pesados, según estudio de Flor y Canto A.C.
Todo eso es consecuencia directa de no haber hecho el ordenamiento. Si Calvo Ziga hubiera reglamentado la ley, el cierre de Zaachila hubiera obligado a un plan de cierre y post-cierre con fianza ambiental, como marca la NOM-083.
IV. El vacío que dejó
Cuando Calvo Ziga deja la SEMAEDESO en 2022, entrega:
- 0 plantas de separación construidas por el estado
- 0 reglamentos estatales de residuos publicados
- 1 relleno metropolitano colapsado
- 25 tiraderos municipales operando fuera de norma, según la propia SEMAEDESO en 2021
El nuevo gobierno de Salomón Jara encuentra el expediente vacío. Tiene que crear en 2023 la Comisión de Gestión de Residuos y volver a licitar el saneamiento que la SEMAEDESO nunca licitó.
La basura no es un problema técnico, es un problema de omisión. José Luis Calvo Ziga no tiró la basura, pero era el único funcionario en Oaxaca que por ley tenía la obligación de decir cómo se debía tirar, cerrar y sanear. No lo hizo. Y Oaxaca pagó la factura en camiones a Veracruz, en pozos contaminados y en un relleno de 19 hectáreas que hoy nadie quiere tocar.
